martes, 3 de noviembre de 2009

Padre Ignacio Ecanciano Fernández, todo un "luchador".

Nació en León en 1920 aproximadamente. Era misionero Oblato de María Inmaculada y más o menos en el año 1967, cuando este barrio empezó a construirse, fundó junto con otro misionero Don Luis Calleja, La iglesia de La Inmaculada y San Pedro Pascual en unos bajos de Cáritas en la calle " General Chamorro".

Él era inconfundible ya que siempre llevaba su sotana negra, pelo muy blanco y un crucifijo.Todos los niños querían besarlo cuando lo veían. Destacó en el barrio como buen misionero y siempre comentaba que se encontraba muy bien al estar en un barrio de gente buena y trabajadora. No había mucha gente que se acercara a la iglesia, pero él, con su "gracia", supo atraer a más feligreses día a día, hasta el punto de que en el año 1975, el barrio necesitaba un templo mayor para acoger a sus fieles. Todos ayudaron a reconstruir con sus donativos el templo que hoy se encuentra en la calle " Doctor Azpitarte".

Pensaba siempre en el más pobre y necesitado del barrio, y organizó las conferencias de San Vicente de Paul, que se dedicaban a visitar enfermos y dar alimentos a los menos afortunados.

Desde finales de los 60, vino el padre "Domingo Crespo Palacios" que junto al padre Ignacio, hicieron que este barrio ya no fuese el mismo. Cada día era mejor y más positivo este barrio gracias a estos dos misioneros.

En el año 2007 murió en Madrid a causa de una larga enfermedad. Hasta el día de su muerte, incluso para su entierro, algunas familias del barrio fueron a darle su último "adiós". Aún en estos días todavía siguen recordándolo al bonachón del padre Ignacio con sus ganas de trabajar y como no, con su crucifijo.

1 comentario:

  1. Por favor, José Antonio, añade tus apellidos a tu nombre de miembro del blog.
    Bonita historia. Buen trabajo.

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